Diagnóstico del Embarazo

  • Todo médico que asume que el cuidado de cualquier mujer de menos de 50 años, al margen de su especialidad o de sus intereses particulares, deberá preguntarse siempre la pregunta ¿Está embarazada? El no hacerlo así conduce a menudo a diagnósticos incorrectos, tratamiento inadecuado y, en ocasiones, a problemas medicolegales. Por regla general, el diagnóstico del embarazo ofrecerá pocas dificultades. Lo más frecuente es que la mujer sea consiente de la posibilidad del embarazo cuando consulta al médico, aunque tal vez no lo refiera a menos que se le pregunte de forma específica. En ocasiones, la labor de diagnosticar el embarazo no es fácil, pero raras veces es imposible, si se utilizan los elementos clínicos y de laboratorio adecuados.

    Los errores de diagnóstico se cometen en la mayoría de los casos en los primeros meses de embarazo mientras el útero sigue siendo un órgano pélvico. Aunque es posible confundir un útero grávido incluso a término con un tumor de otra naturaleza, tales errores suelen ser consecuencia de un examen apresurado o descuidado.

    El diagnóstico se basa en ciertos síntomas subjetivos, determinados signos observados en un examen físico cuidadoso y procedimientos de laboratorio. Los signos y síntomas por lo general se clasifican en tres grupos: Los signos positivos; signos probables, que se aprecian antes, y la evidencia presuntiva, que acostumbra ser subjetiva y se experimenta en periodos variables.

    Signos positivos del embarazo:

    Estos signos son tres:

    1) Identificación del latido cardiaco fetal por separado y distintamente del de la madre.

    2) Los movimientos fetales activos percibidos por el médico.

    3) El reconocimiento del feto por medio de técnicas ecográficas.

     

    Evidencia probable de embarzo

    Estos signos incluyen:

    1) Agrandamiento del abdomen.

    2) Cambios en la forma, tamaño y consistencia del útero.

    3) Cambios en el cuello uterino.

    4) Contracciones de Braxtion-Hicks; detección de contracciones intermitentes del útero.

    5) Peloteo.

    6) Delimitación del feto.

    7) Pruebas endocrinas.

     

     

Pruebas presuntivas del embarazo [Arriba]

  • Las pruebas presuntivas de embarazo comprenden, en gran parte, los síntomas subjetivos y los signos apreciados por la mujer. estos signos incluyen:

    1) La suspensión de las reglas.

    En una mujer sana que previamente ha presentado menstruaciones espontáneas cíclicas y predecibles, la suspensión brusca de la menstruación sugiere en gran manera un embarazo. No obstante, la ausencia de una menstruación no constituye una indicación segura de embarazo hasta 10 o más días de la falta. Cuando falta el segundo periodo menstrual, la probabilidad es mayor.

    Aunque la desaparición de la regla es una sospecha precoz y muy importante de embarazo, la gestación puede empezar sin menstruación anterior y la hemorragia uterina, que a la mujer le sugiere una menstruación, se observa a veces después de la concepción.

    Durante la primera mitad del embarazo, no es raro que aparezcan uno o dos episodios de expulsión de sangre que recuerdan la menstruación, pero casi sin excepción se trata de hemorragias breves o escasas

    2) Los cambios en las mamas.

    3) Decoloración en las mucosas.

    4) Aumento en la pigmentación de la piel y estrías abdominales.

    Son comunes más no específicas de embarazo, pueden faltar en el embarazo y, al contrario, suelen estar asociadas con el uso de algunos anticonceptivos.

     

    Síntomas:

    1) Náuseas con vómitos o sin ellos.

    El embarazo se caracteriza ordinariamente por alteraciones de el sistema digestivo, manifestadas en particular por la llamada enfermedad matinal del embarazo que se inicia en los primeros momentos del día, pero se desvanece en pocas horas, aun cuando en ocasiones persiste más tiempo o se presenta en otros instantes. Este molesto síntoma suele aparecer alrededor de seis semanas después del último mes y desaparece en forma espontánea de seis a doce semanas más tarde.

     

    2) Trastornos miccionales.

    En las primeras semanas del embarazo, al ejercer presión sobre la vejiga, el útero que se agranda causa a veces tenesmo vesical. La frecuencia de la micción continúa durante los primeros meses y desaparece de manera gradual a medida que el útero asciende en el abdomen. Sin embargo este síntoma reaparece al final del embarazo o un poco antes, cuando la cabeza del feto desciende hacia la pelvis materna.

     

    3) Fatiga.

    La fatiga es una manifestación concomitante tan frecuente en los primeros tiempos del embarazo y proporciona una clave diagnóstica valiosa.

     

    4) Sensación de movimiento fetal.

    En algún momento entre las 16 y 20 semanas después del inicio del último período, la embarazada suele ser conciente de ligeros movimientos de aleteo en el abdomen, que aumenta progresivamente de intensidad, esto es consecuencia de la actividad fetal.

     

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